REVISTA PAULA

Abbiati, Innovador

Claudio Abbiati es psicólogo social y analista de sistemas, pero se define como un emprendedor de esos que “pueden caer y siempre volver a levantarse”. Relata su historia desde el año 2002, cuando brindaba servicios informáticos para el Banco Comercial y como consecuencia de la crisis del país, se quedó sin empleo. Junto a un grupo de colegas, negociaron fundar una nueva fuente de trabajo y continuar brindando sus servicios a la nueva institución financiera. Así es que en 2004 resurgió, tomó impulso y dio inicio a uyGroup, una empresa de software con foco económico, que mantiene hasta la actualidad. Allí atiende a diez bancos de Angola, lo que provoca que su rutina esté cargada de viajes. En una de esas aventuras financieras a África se encontró sin una base operativa donde trabajar tranquilo y descubrió al lado de su hotel un Business center desde donde operar con comodidad. Rápidamente captó lo innovador de la idea y lo percibió como una opción rentable, que permite a las empresas economizar. Por esto, decidió darle un giro al negocio y aplicar el sistema en sus oficinas. Funda entonces las Smart offices Businessuy en Punta Gorda. Lejos de ser un cowork más de la ciudad, el lugar abandona la estética juvenil e invita a que empresas fortalecidas puedan salir de su zona de confort para apostar por trabajar en un ambiente de networking, con servicio de recepción, secretaria, estacionamiento y ciertos factores que lo hacen un espacio de lujo. La luz natural, los espacios verdes, las salas comunes, la apuesta por una gastronomía healthy y las oficinas privadas, lo definen como un servicio senior que facilita el trabajo de los empresarios en su día a día, optimizando sus recursos.

De la crisis de 2002 a Angola

Abbiati dice que en el edificio de Businessuy debería haber colgada una foto del histórico dirigente de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU), Juan José Ramos (quien murió en 2007), «el tipo más inteligente» que conoció en su vida, y que tuvo mucho que ver en la génesis de la empresa tecnológica. Abbiati trabajó 18 años en la banca y está orgulloso de su pasaje como dirigente sindical. Empezó a trabajar en Ediguay, una colateral del entonces Banco Comercial, que le brindaba servicios informáticos.

Durante la crisis de 2002, cae el Banco Comercial y Abbiati lo recuerda como un tiempo en que hubo que actuar de bombero. Al crearse el Nuevo Banco Comercial (con la fusión del Comercial, Montevideo, Caja Obrera, y el Crédito) se negoció con las autoridades que un grupo de empleados iniciara un emprendimiento para brindar servicios informáticos a la nueva institución. «Yo le llamaba en broma el neosindicalismo. ¿Dónde quedaban los explotados si no había más explotadores? Era un desafío fundar tu propia fuente de trabajo y como resultado de tu prosperidad darle trabajo a otros que estaban en el bolsón del sindicato bancario. Arrancamos 22, hoy quedamos tres», recordó Abbiati. Empezaron en 2004 con tres clientes (uno de ellos el NBC), la antigua sucursal del Comercial de Punta Gorda (que luego compraron), algunos escritorios y unas computadoras, y se dedicaron al software bancario. Al poco tiempo, recuerda que fueron a agradecerle al ministro de Economía, Alejandro Atchugarry, que los escuchó atentamente. «Solo voy a darles un consejo si me lo permiten: que uno mande, alguien tiene que mandar», les recomendó.

En 2007 la empresa ganó una licitación para el Banco Central de Angola. Los socios decidieron separar el negocio internacional, liderado por Abbiati, del nacional. Hoy, la empresa tiene como clientes en Angola a seis bancos, incluido el banco central de ese país.